Risa incomprendida
A Jesus le gusta salir al campo. Somos senderistas y tenemos alrededor muchos lugares; sobre todo frecuentamos el hermoso Parque de los Alcornocales, llenos de rutas solitarias y señales del pasado, pinturas en refugios que datan del Neolitico, tumbas antromorficas maquilladas por el paso del tiempo, alcornoques centenarios que ya vieron mis abuelos, y antes sus abuelos...
Apenas hay gente. Muchos días no vemos a nadie. Los fines de semana que la meteorologia nos deja nos perdemos.
Y Jesus lleva colgado un insectario. Le produce gran emoción llevar dentro insectos. No sé si entiende bien de que va, a veces he tenido que frenar las sacudidas que les mete. Su tio Alfonso le levanta las piedras y coge alguna cohinilla, hormiga, escarabajo, hasta una mantis religiosa. Le acompañan todo el camino. Al final los soltamos.
Que sabran los insectos. De la risa de mi hijo. Yo si sé. Es feliz. Y no quieran convencerme de su ausencia. No. Y si no, mirenlo, y diganme si esa es la risa de un niño ausente.

fsakura dijo
Esa risa, plena y feliz, es la de un niño muy contento por haber tenido la oportunidad de salir a disfrutar de la naturaleza junto a los que le quieren. En esa risa está resumida la alegría de todos nuestros hijos.
Claro que sí.
1 Marzo 2008 | 10:45 PM